domingo, 23 de diciembre de 2012

La Guerra en Chiapas

                                                     Subcomandante Insurgente Marcos

Guerra total y enemigo total. Todos son enemigos. El objetivo destruir: los pueblos indios. El estorbo: el EZLN. El subcomandante Marcos (Rafael Sebastián Guillén Vicente), principal ideólogo, portavoz y mando militar del grupo armado indígena mexicano sabía que algo se tejía en contra de su movimiento.

Denunció que detrás del conflicto había una intención de la conquista del territorio y el botín de guerra era su cabeza y dijo que el Ejército Mexicano era de “ocupación” y denunció el control del poder político local como una extensión de la guerra.


El golpe quirúrgico y el golpe total nunca llegó porque el ambiente político era poco propicio. Los GAFE (Grupos Aerotransportados de Fuerzas Especiales) de 90 a 105 soldados en cada unidad no pudieron doblegar a los indígenas porque estos estaban pertrechados en la inexpugnable selva chiapaneca, el cuartel general de la inconformidad.

El 1 de enero de 2006, Marcos, ahora Delegado Zero, empezó una gira en los 32 estados mexicanos para promover la Otra Campaña con la que buscaba escuchar al pueblo mexicano, a los organizados y a los que no lo están, “a todos aquellos que desde abajo y a la izquierda busquen cambiar el actual estado de la sociedad”.

Su marcha no tuvo el fruto esperado y el Subcomandante pareció haber sido olvidado. Lo que no se olvida es la matanza de Acteal, resultado de una incursión paramilitar en la zona zapatista de Los Altos de Chiapas, realizado el 22 de diciembre de 1997.

Presuntos miembros del grupo Máscara Roja atacaron a indígenas tzotziles de la organización Las Abejas, que se encontraban en el interior de una capilla rezando. El resultado fueron 45 muertos, incluidos niños y mujeres embarazadas. Por estos hechos fueron encarcelados 26 indígenas identificados por los deudores de las víctimas como los autores de los crímenes.

Veinte de estos acusados fueron exculpados el 12 de agosto de 2009 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México (SCJN), bajo el argumento de que la Procuraduría General de la República fabricó evidencias para inculpar a los presos.

A la distancia, Ernesto Zedillo cuyo gobierno estuvo marcado por la crisis financiera o “Efecto Tequila” tendrá que aclarar la cuota que le corresponde por el conflicto de Chiapas, el paramilitarismo y la masacre de Acteal.

Las responsabilidades penales por violaciones a los derechos humanos no prescriben.

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