domingo, 23 de diciembre de 2012

Affaire Vasco del Sub Marcos

¿ Qué pasó con la acusación del Subcomandante Marcos contra Felipe González ? 
En febrero de 2003, el Subcomandante Insurgente Marcos escribió en un comunicado explosivo contra el ex presidente español Felipe González que, sin embargo, no ha tenido mayor resonancia.
Este texto fue el colofón de la polémica que se inició con el affaire vasco del Sub y que, aquella vez sí, provocó mucho ruido mediático.

Hagamos un resumen rápido. En noviembre de 2002, Marcos saluda al Aguascalientes de Madrid vía una carta dirigida a Ángel Luis Lara El Ruso. Recuerdo que cuando leí el texto en el diario La Jornada- en aquella fecha me encontraba en la Ciudad de México- pensé que el Sub había metido la pata hasta el cuello. Comentar eso mismo por Madrid me ganó algunas broncas con simpatizantes del EZLN por cuestionar al gran e infalible líder; cuando tiempo después los propios zapatistas reconocieron su error no dejé de sonreírme.

Después vino el cruce de cartas del subcomandante con Baltasar Garzón y ETA, la propuesta de realizar un encuentro en Lanzarote para abrir vías de diálogo en el País Vasco, etc. Todo este asunto se aireó suficiente así que no insistiré más.
Y unos meses después apareció el texto que quiero recordar, titulado “DICIEMBRE: DISTRITO FEDERAL, LA DUODECIMA ETAPA (Imagen Segunda: México DF, el Diciembre de Acteal o el porqué del País Vasco)” en el que hay duras acusaciones contra “el señor Felipe González Márquez, ex presidente del gobierno español y ahora edecán de los grandes capitales Europeos”:
En los meses posteriores a febrero del año de 1995, fracasada la traición de Zedillo al EZLN junto con la ofensiva militar que la acompañó, y agotado el teatro de la detención de Raúl Salinas de Gortari, los generales Renán Castillo (jefe militar y gobernador de facto en Chiapas) y Cervantes Aguirre (secretario de la Defensa Nacional) insistían en la necesidad de activar a grupos paramilitares para enfrentarlos a los zapatistas (Renán Castillo había estudiado con los norteamericanos y Cervantes Aguirre estaba en tórrida luna de miel con su homólogo estadunidense, así que la opción que entonces llamaban Colombia tenía el respaldo del Departamento de Estado norteamericano).

Sin embargo, Zedillo no acababa de decidirse. En ese mismo año de 1995, aparece un personaje del gobierno español. "Intimo del Presidente", dice quien nos pasó la información, "asistió a reuniones que no eran estrictamente sociales, sino que en ellas se tocaban asuntos de Estado".

En una de esas reuniones, Zedillo comentó sobre los zapatistas y el problema que representaba acabar con ellos, pues tenían a la opinión pública de su lado. El personaje del gobierno español dijo entonces que lo que había que hacer era destruir la legitimidad de los zapatistas y después dar el golpe. Zedillo le recordó al personaje la historia del 9 de febrero y sus consecuencias. El español aclaró que no se refería a eso, sino a que, si los zapatistas luchaban por los indígenas, pues había que hacer que lucharan contra los indígenas. 

En España, dijo el de ese país, hemos creado unos grupos para contrarrestar el independentismo vasco. Zedillo dijo que sabía de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) y que había una investigación para deslindar responsabilidades gubernamentales en los secuestros y asesinatos de etarras. El español no se apenó y señaló que matar y secuestrar a asesinos no es un crimen, sino un favor que se le hace a la sociedad. Agregó que los GAL hacían más cosas, como realizar atentados que luego se le atribuían a ETA. Zedillo preguntó si el rey sabía de eso. El español respondió: "El rey sabe lo que le conviene y finge que no sabe lo que no le conviene", y añadió que no pasa nada, que apenas unos días de escándalo en la prensa y ya, que nadie va a profundizar cuando los muertos son terroristas, que hay decisiones graves que deben tomarse por razones de Estado.

Zedillo señala que eso no sirve aquí, porque los zapatistas no son terroristas. "Hágalos terroristas", dice el español, y prosigue: "Lo que hay que hacer es crear un grupo armado de indígenas, hacer que se enfrente a los zapatistas, se pelean, hay muertos, entra el ejército a poner en paz a todos y ya". El español continúa: "nosotros podríamos echarles la mano con algunos consejos, en fin, algo de experiencia. Claro que esperamos de su gobierno alguna cooperación a cambio, como la extradición de etarras que viven en su país". Zedillo dice que no es seguro que sean etarras. "Eso no es problema -dice el español-, nosotros nos encargamos de que lo sean". El español agrega que su gobierno podría apoyar también al gobierno mexicano en las negociaciones comerciales con Europa, y termina su argumentación con una frase: "Hombre, Ernesto, si en algo somos expertos los españoles es en exterminar indígenas".

Hasta aquí la información que nos llegó. El resto se infiere rápidamente: Zedillo ordena la activación de los grupos paramilitares, el gobierno español da asesoría, y el gobierno mexicano incrementa la extradición de supuestos etarras.

El 22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar marcha a enfrentarse con los zapatistas. Estos se repliegan para evitar un choque entre indígenas y avisan a los no zapatistas de la amenaza. En Acteal quedan Las Abejas, desarmados y confiados en que, siendo neutrales, nada les pasará. La carnicería empieza y termina, mientras policías y militares esperan pacientemente para entrar a "poner paz" en el "enfrentamiento" entre indígenas. La verdad se descubre casi inmediatamente gracias a los medios de comunicación. La noticia da la vuelta al mundo y conmociona a todo ser humano noble. En Los Pinos, Zedillo sólo repite: "¿Por qué niños y mujeres?"

¿Era Felipe González Márquez la persona que platicó con Zedillo sobre los GAL, los paramilitares y la extradición de vascos? ¿Era alguien de su gobierno?
Más adelante Marcos explica el por qué del interés del EZLN por el País Vasco:
Queda así respondida la pregunta que muchos se hacían: "¿Por qué el EZLN se mete en el tema del País Vasco?" Fue el gobierno español el que metió el tema vasco en la lucha indígena en México, no nosotros.
Lanzamos una provocación que tenía como objetivo principal a Felipe González. Fallamos en provocar a González, pero en su lugar cae, herido en su ego, el juez Baltasar Garzón. La carta al Aguascalientes de Madrid señalaba ya la intención zapatista de ir a Europa y tocaba el tema vasco.
Después pasó lo que pasó.
La cuestión es: ¿Existen pruebas o documentos de que Felipe González o alguien de su confianza asesoró al gobierno de Ernesto Zedillo en su guerra de baja intensidad en Chiapas? Si es así, mal hizo el Subcomandante de no presentarlas públicamente, hubiera o no encuentro en Lanzarote. Por mucha legitimidad que pueda tener la palabra zapatista, sucesos como este dejan sombras en las cuales puede suponerse que sólo hay rumores y habladurías de oídas.

No tengo confianza en que, de existir tales pruebas, Felipe González sea juzgado, como no lo ha sido Zedillo, o como no lo son Blair, Bush y Aznar. Pero está bien que al menos sepamos lo sucedido.
¿Qué pasó con la acusación del Subcomandante Marcos contra Felipe González? Pues nada.
Ciertamente, el PSOE ha tenido siempre una actitud lamentable a la hora de denunciar la violación de Derechos Humanos en México.
En su momento, Joaquín Almunia desautorizó a su partido porque éste firmó en un documento en el Congreso de los Diputados que exigía al gobierno mexicano que adoptase medidas para esclarecer la matanza de Acteal (¡sí!, el candidato “socialista" (?) a la presidencia consideró un error denunciar una masacre). Por cierto, a este personaje que acusó de “turismo revolucionario” a los cooperantes españoles en Chiapas, le dedico una cita de José Martí: “Los que no tienen el valor de sacrificarse, han de tener al menos, el valor de callar ante los que se sacrifican”.

Hoy día, la situación no ha mejorado. En medio de las denuncias  por la llegada a la presidencia por fraude del ultraderechista Felipe Calderón y  por violaciones de Derechos Humanos en Oaxaca, allí fue José Luis Rodríguez Zapatero para legitimar al actual ejecutivo de México.
Pero este romance tan especial y duradero  entre el PSOE y  los gobiernos de  México    tiene una fácil explicación: los intereses económicos, en especial los del grupo PRISA, el patrón de González, Almunia y Zapatero.

Echemos un vistazo al diario  El País, el buque insignia de este grupo en el Estado Español y veremos que en el incluso López Obrador aparece como un super-hiper-megaizquierdista”. Hasta un periódico teóricamente más derechista como El Mundo ha dado a veces una información más veraz sobre México.
Sin embargo, lo más probable es que no parezcan en El País noticias sobre los movimientos populares mexicanos ni siquiera para hablar mal de ellos y esto es debido a que PRISA tiene allí muchísimos intereses económico.

El País puede darse un barniz progre cuando habla de algún que otro territorio por ahí perdido. ¡Pero no si se trata de México, que ahí PRISA se juega el dinero! 

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