domingo, 25 de noviembre de 2012

Una Sionista Gobernando Argentina

Detener la política pro-Sionista y anti-palestina y contra Irán del gobierno Kirchner.

El gobierno de Néstor Kirchner y ahora el de Cristina Fernández de Kirchner se han preocupado de mantener lazos estrechos con el Sionismo y han colaborado activamente con la política de Israel y EEUU contra Irán utilizando acusaciones improbables contra ciudadanos Iraníes como presuntos responsables de los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel.

La DAIA y la AMIA, que teóricamente son organizaciones sin fines de lucro destinadas a intermediar servicios y ayuda a la comunidad judía argentina, han estado trabajando estrechamente con el gobierno de Israel y su embajada en nuestro país, así como con el gobierno norteamericano, para utilizar a la Argentina como una de las excusas que justifiquen la posible invasión de Irán so pretexto del terrorismo islámico.


Ambas organizaciones viajan continuamente a Israel y a Washington para recibir instrucciones y no precisamente sobre como mejor desarrollar sus programas de ayuda mutua en la comunidad.


La DAIA y AMIA han estado actuando así como representantes o agentes del gobierno de Israel y organizando un “lobby” en la Argentina similar al que funciona en EEUU para influenciar la política de estado a favor de Israel y su política exterior.


Dirigentes de la AMIA y la DAIA son parte de la coordinación de fondos para campañas electorales y entre sus miembros figuran donantes de primer orden a las campañas presidenciales de CFK y, en menor medida, para la del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri y la organización política de Lilita Carrio, quienes también han demostrado predilección por el apoyo a la política sionista y privilegiado sus relaciones con la Embajada de Israel en Buenos Aires, la DAIA y la AMIA.


La DAIA y la AMIA, para conseguir sus propósitos, mantienen bajo cuatro cerrojos a la comunidad judía argentina arrogándose la representación exclusiva, con apoyo de resoluciones oficiales, viajes pagos a funcionarios nacionales y municipales a Israel y dicen representar a los 230.000 judíos argentinos, muchos de cuyos intelectuales y jóvenes rechazan la política del gobierno de Israel y no acuerdan con las posiciones provocativas de los dirigentes de la DAIA y la AMIA, así como las de la OSA (Organización Sionista Argentina), su brazo político. Sin embargo, estas voces disidentes de la comunidad judía son sistemáticamente marginalizadas e ignoradas por la dirigencia política y por los medios de difusión de nuestro país.


El Kirchnerismo no se ha detenido allí, sin embargo. Con la colaboración del gobierno brasileño de Lula han diseñado un programa de libre comercio con Israel completamente favorable a esta potencia extra continental para suplirla de materias primas y productos agrarios a cambio de inversiones y apoyo técnico Israelí en los campos agrarios e industrial. No existe ninguna razón de peso para este tratado de libre comercio más allá de la necesidad de Israel de pagar los buenos servicios a su causa del gobierno de nuestro país y la del Kirchnerismo de ganarse la consideración del imperialismo y su socio privilegiado en el Medio Oriente.


Esta política del gobierno nacional va directamente en contra del pueblo palestino quien se halla prisionero en una cárcel de acero tendida por Israel en los ghethos de Gaza y Cisjordnaria (actualmente Gaza se halla bloqueada por Israel de tal manera de producir una crisis humanitaria en el área) y contra los países del Medio Oriente, como Irán, que resisten someterse a los designios imperiales en el área. Lejos de pronunciarse contra los crímenes del gobierno Israelí contra el pueblo palestino y las provocaciones contra Irán, colaboran en sus políticas y han aceptado comprometerse económicamente a través de un tratado de libre comercio con ella y privilegiando, como únicos interlocutores de los judíos argentinos, a quienes fungen como sus representantes políticos disfrazados de organizaciones de bien común de la comunidad.


La política del gobierno de los Kirchner atenta contra todo intento de política contra la intervención imperial en el Medio Oriente, ubica a nuestro país como aliado estratégico de EEUU e Israel en esta política y desdice los reclamos que hace el gobierno de su presunta “defensa de los derechos humanos” acogiéndose al apoyo de gobiernos que, como los de EEUU e Israel, los violan sistemáticamente.


Las organizaciones de izquierda, democráticas y de DDHH deben condenar enérgicamente esta alianza de nuestro país con el eje intervencionista en EEUU y de Israel y exigir la inmediata cancelación del tratado de libre comercio con Israel, el fin de la complicidad Argentina en la campaña de provocaciones contra Irán dirigida desde Washington y la eliminación de los privilegios y derechos de exclusividad de quienes sirven en nuestro territorio como agentes de gobiernos extranjeros, como la DAIA y la AMIA.


Al mismo tiempo, estas organizaciones deben exigir del gobierno nacional una firme postura de condena del apartheid impuesto por Israel en Palestina, el retiro de las fuerzas militares de ocupación de Iraq y Afganistán y retirar los cargos sin probar contra funcionarios Iraníes y el pedido realizado ante INTERPOL para su arresto sin pruebas contundentes y que hoy utiliza el gobierno de EEUU como parte de su campaña de provocaciones contra Irán.


En relación a Israel, debe organizarse un boicot similar al que se realizo internacionalmente contra el apartheid en Sudáfrica para que, como aquel régimen racista fue obligado a retroceder en sus ataques contra los negros, este deponga sus ataques contra el pueblo palestino.


Los jóvenes e intelectuales judíos argentinos tienen en esto una gran responsabilidad: la de hacer oir sus voces de protesta contra esta política de los dirigentes de la DAIA y la AMIA y alzarse contra la política criminal del gobierno de Israel en Gaza, Palestina, el Medio Oriente y en nuestro propio país.

Desmintiendo así el estereotipo fomentado por las organizaciones Sionistas de que los intereses de estos últimos corresponden a los intereses de la comunidad de judíos argentinos.

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